Las 3 emes
En la naturaleza el suelo es un organismo vivo, un universo en donde todo está conectado y en constante movimiento. Una planta es la expresión del suelo, es hija de una secuencia infinita de procesos y relaciones entre minerales, materia orgánica y microbiología (las 3Ms). Este espiral mágico nunca se detiene, no tiene principio ni final. No existe el equilibrio, ya que ningún instante es igual a otro, sino armonía. Nada se crea ni se destruye realmente, todo se compone y se descompone, todo se transforma.
Esta danza interminable de procesos Biológicos, Químicos y Físcos funciona así: En el bosque, abajo están los intestinos de la planta, la Biología, que son sus cocineros, interactúan en una endosimbios. ¿Qué es endosimbiosis? Uno dentro de otro. Es la biología que le dice a la planta: “ahí te va tal nutriente”, y la planta, por el desarrollo que tiene, le dice al microorganismo: “necesito boro”. Y el microorganismo recibe nutrientes de la planta, carbohidratos, azúcares. La planta se comunica con los microorganismos a partir de los exudados de la raíz. La raíz constantemente está soltando azúcar. Pero la planta, en ese momento, cuando necesita boro, está en floración o va para floración, por lo que tiene un metabolismo cargado de hormonas. Entonces el microorganismo dice: —Dame hormonas y te doy boro. Entonces la planta suelta hormonas para la microbiología ya que la microbiología necesita hormonas para su reproducción. La microbiología le paga a la planta solubilizando el boro, de esta manera la planta puede tomarlo para aumentar el tamaño de la floración y del fruto. Pasó la floración. La planta dice: —Necesito magnesio. Entonces el microorganismo dice: —Yo necesito hierro. Entonces hay trueque. La planta le da hormonas, el microorganismo entrega hierro, y se intercambian. Siempre se complementan los elementos. Eso se llama reciprocidad de los elementos de la tabla periódica en la nutrición.
Poco se habla de esto en la actualidad, sin embargo, hay un libro escrito sobre todo esto en 1965 que se llama “Reciprocidad de los elementos en las plantas”. Como los elementos son recíprocos, están siempre amarrados, siempre conectados.
Muy bien. ¿Cómo es el enfoque de una agricultura totalmente química? Una agricultura totalmente de venenos. Esa agricultura de venenos es muy sencilla. Hay que entender la agricultura de los venenos. La agricultura de los venenos se fundamenta en dos ciclos, en dos ruedas, en dos círculos: – La física del suelo, donde las plantas están ancladas. – La química. ¿Quién falta ahí? El elemento biológico. ¿Por qué? Porque el elemento biológico es el que hace la solubilidad. Cuando una industria me vende fertilizantes químicos, esa industria me vende costales. Esos costales tienen una marca. Esos costales los fabrica la industria. Esa industria lo que me vende es nitrógeno, fósforo y potasio (NPK). ¿Cuál es el éxito de esta industria? Que esos fertilizantes son altamente solubles. ¿Qué me vende realmente la industria? La industria me vende un servicio de solubilidad. Si la industria me vende un servicio de solubilidad, la primera cosa que un agrónomo debe preguntarse es: ¿Por qué yo no puedo hacer la solubilidad? ¿Por qué no tengo la solubilidad? Pues porque falta la biología.
Entonces la industria lo que hizo fue monopolizar el lado de la solubilidad. Cuando yo compro un servicio de la industria, compro un servicio que la naturaleza me presta gratuitamente. ¿Por qué no lo tengo? Porque no tengo la biología. ¿Y por qué no tengo la biología? Insecticida… Fungicida… Pesticida… Todo eso. Entonces yo inactivé la biología. Si inactivé la biología, no tengo solubilidad. Y ahí está el éxito industrial.

